el fin de la faena

ya me voy, me voy
más bien me quiero ir
ya no hay más nada que hacer
habiendo alcanzado la meta, ¿qué más queda?
termina la Gran Marcha, no más payasos

me quiero ir, y en otra vida otros caminos
en esta que ha sido un inventario de desilusiones
no me queda sino cenizas
ya perdonados todos, ¿que más queda?
ni siquiera el recuerdo,
porque el olvido es traicionero

me quiero ir, pero este cuerpo no me deja
sigue su vida de cuerpo como si hubiese un algo
sigue un camino de casas abandonadas,
de espíritus disecados, de repeticiones

me quiero ir, aún más hoy que cualquier otro día
no puedo ser testigo de repeticiones
no quiero seguir mirando caras que se pierden de miedo
no quiero oír más ni una palabra

me quiero ir porque al quedarme
me tocaría inventar otra vida
pero ya no hay actores en el escenario
ya las máscaras están estropeadas contra el piso
y el dialogo llegó a su fin

me quiero ir porque no hay más disfraces
porque los corazones brillan con sus verdades
desahuciada la fantasía, asesinada la ilusión
sólo me quedan las infames narraciones de los hechos

me tengo que ir porque los ladrones acechan
espíritus moribundos buscan la salsa de la vida
fallos, incapaces, se alimentan de la fuerza ajena
mueren ellos y se beben el elixir de sus víctimas
y no quiero presenciar más ese espectáculo

me voy, solo tal vez, con el corazón en la mano
solo a pedirle limosnas a los enamorados
solo a pedirle limosnas al que esconde su espíritu
me voy para que descanse el espíritu

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